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La ley del enjambre: Cuando el asfalto se tiñe de impunidad

La ley del enjambre: Cuando el asfalto se tiñe de impunidad

Por: José Abreu (ABREU)

De un tiempo a esta parte, transitar por las calles dominicanas se ha convertido en un ejercicio de alto riesgo, no solo por las consabidas deficiencias del sistema vial, sino por un fenómeno sociológico alarmante que vengo observando con creciente preocupación: la formación de tribunales de sangre en pleno asfalto. Me refiero al comportamiento gremial y violento de los motoristas ante cualquier incidente de tránsito.

Ya no importa quién tuvo la razón o quién cometió la imprudencia. Al momento de un roce o colisión con un automóvil, autobús o camión, se activa un mecanismo de «solidaridad mal entendida». Basta una llamada o un grito para que, en cuestión de segundos, decenas de compañeros motoristas rodeen al conductor del vehículo mayor, no para mediar o esperar a las autoridades, sino para arremeter con furia contra su integridad física y su propiedad. La sociedad dominicana está siendo testigo de una peligrosa metamorfosis hacia la anarquía vial.

El ejemplo más doloroso y reciente de esta barbarie ocurrió ayer, sábado 18 de abril, en la ciudad de Santiago de los Caballeros. David Carlos Abreu, un hombre que cumplía con la digna labor de chofer en un camión recolector de desechos de la alcaldía local, vio su vida segada en una trifulca que nunca debió escalar a la tragedia. Tras un incidente de tránsito, un grupo de facinerosos motoristas, actuando bajo la lógica del enjambre, lo atacaron cobardemente. David no murió por el accidente; murió por las múltiples puñaladas que le propinaron aquellos que creen que el manubrio de una motocicleta les otorga una licencia para matar, y la indiferencia de autoridades y ciudadanos, irresponsables que no le dieron la mano amiga cuando él imploraba auxilio.  

Como sociedad, no podemos permitir que el silencio nos haga cómplices. Debemos condenar enérgicamente este asesinato. No es un hecho aislado; es el síntoma de una enfermedad social donde el orden se ha perdido y la justicia se pretende tomar por manos propias. ¿Hasta cuándo permitiremos que el «derecho a la vía» sea sustituido por la «ley del más fuerte» o, peor aún, por la ley del grupo más violento?

En este contexto, respaldo en su totalidad la postura firme de la procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso. Su condena ante el asesinato de Carlos Abreu no solo es necesaria, sino que debe ser el punto de partida para una acción estatal contundente. El Ministerio Público y la Policía Nacional tienen el deber de identificar y someter a cada uno de los responsables de este crimen en Santiago.

Si no se pone freno a esta conducta de «jauría» que exhiben muchos motoristas, el mensaje para el ciudadano honesto será que nuestras calles han dejado de ser espacios públicos para convertirse en territorios sin ley. La justicia para David Carlos Abreu debe ser ejemplarizante; la impunidad en este caso sería el combustible que encienda futuros incidentes igual de trágicos. Basta ya de impunidad en dos ruedas.

La redaccion

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