Israel bombardea a Beirut y mata 182 personas
Alega que alto al fuego con Irán no es valida para Líbano.
BEIRUT (AP) — El Líbano volvió a sumirse en el caos este miércoles tras una intensa oleada de bombardeos israelíes sobre zonas densamente pobladas del centro de Beirut, apenas horas después de anunciarse un alto al fuego en la guerra que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán.
El ataque, descrito por autoridades locales como uno de los más devastadores en la capital en los últimos años, dejó al menos 182 muertos y cerca de 900 heridos, según cifras oficiales.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó en una entrevista con PBS News Hour que el Líbano no formaba parte del acuerdo de cese de hostilidades debido a la presencia de Hezbollah, organización político-militar respaldada por Irán. Sobre los bombardeos, restó gravedad al calificarlos como “una escaramuza separada”.
No obstante, la lectura del acuerdo sigue siendo motivo de disputa. Israel sostiene que el alto al fuego no incluye el frente libanés, mientras que Irán —apoyado por el mediador Pakistán— asegura que sí debería aplicarse, lo que ha incrementado la incertidumbre y la tensión regional.
Bombardeo masivo en minutos
Lo que comenzó como una jornada de aparente calma se transformó rápidamente en terror. El ejército israelí lanzó un ataque coordinado sin precedentes, impactando más de 100 objetivos en apenas diez minutos. Las explosiones se extendieron por Beirut, el sur del país y el valle de la Becá.
Densas columnas de humo negro cubrieron el cielo de la capital, donde miles de desplazados se habían refugiado. Testigos relataron escenas de pánico: estruendos constantes, tráfico paralizado, ambulancias abriéndose paso entre el caos y edificios residenciales colapsando.
En el barrio de Corniche al Mazraa, periodistas de Associated Press observaron vehículos calcinados y víctimas en plena vía pública. Equipos de rescate trabajaban con urgencia entre los escombros aún humeantes, en busca de sobrevivientes.
En las horas posteriores, Hezbollah no lanzó ataques inmediatos, lo que alimentó la incertidumbre sobre una posible escalada mayor.
Reacciones y tensión internacional
Tras los bombardeos, Irán anunció nuevas restricciones al tránsito marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz, una medida que podría afectar el suministro global de petróleo.
Aunque el centro de Beirut ya había sido blanco de ataques, rara vez había sufrido una ofensiva de esta magnitud en pleno día. Desde el inicio de la guerra el 2 de marzo, Israel ha mantenido bombardeos constantes en el sur y el este del Líbano, así como en los suburbios del sur de la capital.
La ministra de Asuntos Sociales, Haneed Sayed, calificó la ofensiva como un “punto de inflexión extremadamente peligroso”, destacando que muchas de las zonas afectadas albergan a población desplazada.
El primer ministro, Nawaf Salam, acusó a Israel de intensificar el conflicto en medio de intentos diplomáticos y denunció un “desprecio absoluto por el derecho internacional humanitario”.
El presidente, Joseph Aoun, condenó los ataques en términos contundentes, calificándolos de “bárbaros”.
Versiones enfrentadas
El ejército israelí defendió la operación asegurando que sus objetivos eran instalaciones estratégicas de Hezbollah, como lanzadores de misiles y centros de mando, y acusó al grupo de operar desde zonas civiles.
Sin embargo, autoridades locales y residentes desmintieron esas afirmaciones. En uno de los puntos impactados, el concejal Mohammed Balouza insistió en que se trataba de un área completamente residencial. “Aquí no hay ningún objetivo militar”, aseguró.
Advertencias y amenazas
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió al líder de Hezbollah, Naim Kassem, que “su turno llegará”, en alusión a la campaña israelí contra la cúpula del grupo. En 2024, Israel mató al entonces líder Hasán Nasrala.
Katz describió la ofensiva como el golpe más fuerte contra Hezbollah desde el incidente en el que dispositivos de comunicación del grupo explotaron simultáneamente en septiembre de 2024.
Un conflicto en expansión
Fuentes de Hezbollah indicaron que el grupo aún da espacio a la mediación, pero advirtieron que no aceptará regresar a la situación previa al 2 de marzo, cuando Israel realizaba ataques casi diarios pese a la tregua vigente.
La actual escalada se desencadenó tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero, lo que derivó en un conflicto regional. Hezbollah respondió con lanzamientos de misiles, provocando una ofensiva israelí a gran escala que incluyó bombardeos y operaciones terrestres.
Israel sostiene que sus acciones buscan proteger a las comunidades del norte del país. Sin embargo, el costo humano en el Líbano continúa aumentando: más de 1.700 muertos, casi 6.000 heridos y más de un millón de desplazados en poco más de cinco semanas.
Entre la ilusión y el miedo
Horas antes de los bombardeos, el anuncio del alto al fuego había despertado esperanzas. En Beirut y Sidón, miles de desplazados comenzaban a desmontar sus campamentos con la intención de regresar a casa.
Pero la nueva ofensiva frustró esos planes.
Desde un campamento en el malecón de Beirut, Fadi Zaydan, de 35 años, resumió el sentir de muchos:
“No podemos seguir así: dormir en una tienda, sin higiene, sin certezas”.
Él y su familia se preparaban para volver a Nabatieh. Ahora, como tantos otros, solo pueden esperar, una vez más, sin saber cuándo será seguro regresar.

